Es mucho menos trabajoso entrar por aire en Londres que en Nueva York; en cambio, el metro es algo mucho menos ‘estricto’ en Nueva York que en Londres. Supongo que la historia reciente de estas dos ciudades tiene mucho que ver en esto.

El metro en Nueva York es bastante caótico, comparándolo con el de Londres. La señalización es poco clara, Las líneas se identifican con un número y un color (sin que hayamos alcanzado a entender la lógica detrás de eso), y existen trenes locales y trenes express (que paran sólo en algunas paradas y van más rápido) — esto no lo pone en ningún sitio, lo vas descubriendo con el tiempo. El único plano oficial que existe es de tamaño industrial, de estos que se despliegan. Además, las entradas (que a veces son por puertas giratorias) y las salidas se hacen por el mismo sitio…

Tiene cosas buenas: no hay ninguna restricción para sacar fotos (también se nota menos vigilancia en general), no necesitas el ticket para salir (puedes entrar, guardar el ticket y olvidarte de él) y, sobre todo lo demás, los vagones tienen aire acondicionado (inexistente en Londres) que, con el calor insoportable que estamos teniendo estos días, se agradece lo indecible.

Por cierto, cada día se me pasan por la cabeza dos o tres ideas para posts, que han desaparecido completamente cuando llego al hotel. En fin.

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