Hoy por primera vez he intentado instalar Linux en mi ordenador. Ha sido una pesadilla. Hace bastante tiempo que llevaba queriendo hacerlo, sobre todo desde que me compré un libro en una tiendecilla de Exeter - que hace que todo parezca tan fácil… Estos son los problemas con los que me he encontrado:

  • No conseguía hacer bien la partición.

    • Al principio creaba una nueva después de C: especificando que quería instalar linux y dejando que PartitionMagic la configurara como quisiera. Esto me daba un error en el instalador de Red Hat.
    • Así que he borrado la partición nueva y simplemente he dejado el espacio vacío - porque el libro decía que el instalador creaba sólo las particiones. El instalador no daba ningún error, pero me pedía que creara las particiones manualmente. Al crear la partición /boot, me daba error:

      Unallocated requested partitions
      Boot partition too big

      He descubierto que eso era porque la partición de linux no estaba en el primer sector del disco duro, así que vuelta a configurar la partición, desplazar la primaria de Windows para dejar el espacio vacío al principio - pasando del aviso de que puede que la partición no sea arrancable…) y reiniciar. Esta vez parecía que funcionaba, se ha instalado todo sin demasiado problema.

  • Después la tarjeta gráfica. He iniciado el ordenador, salía el LILO boot sin problemas, y un error al intentar iniciar X Window. He intentado configurarlo para que detectara la tarjeta gráfica bien (porque en la instalación ya he visto que no la había detectado…) y no ha habido manera. Así que he decidido volver a Windows.

  • Y entonces ha sido cuando me he llevado el susto. Al intentar iniciar DOS desde el LILO boot, me decía que No such image. Terror. Entonces es cuando me he acordado del mensajito ese que me decía lo de que la partición de Windows podía no ser arrancable (ver más arriba). Ai ai ai… He puesto el cd de winxp y he intentado reparar, y como he visto que detectaba la instalación de Windows me he tranquilizado un poco…

    • Por una de esas casualidades del destino, ayer mismo creé los discos de arranque de PartitionMagic. Menos mal: he ejecutado el programa, he borrado toda la partición de linux (invento del demonio donde los haya) y he vuelto a desplazar la particion de Windows a su sitio. Lo cual ha tardado siglos (120 GB llevan un poco de tiempo).
  • Y a reiniciar felizmente (bueno, es un decir, en realidad estaba acoj*nada porque me temía que la Ley de Murphy es un hecho en estos casos). Total, me he vuelto a encontrar con LILO boot. Mierda.

    • He vuelto a poner el cd de winxp porque me había parecido que la utilidad de reparación esa me dejaba acceder al símbolo de sistema - y que eso me permitiría iniciar Windows, y quién sabe, quizá arreglar las cosas. Pero qué va.
    • Después de mirar el librillo mil veces he descubierto la explicación de que tenía que eliminar LILO boot. Pero oh, tampoco podía hacerlo desde la utilidad de reparación (lo cual -en parte- tiene su lógica). He buscado en el baúl de los recuerdos y he encontrado un disco de arranque de Windows Millenium Edition (qué tiempos aquellos), que me ha venido de perlas para hacer un inicio mínimo del sistema y formatear el Master Boot Record (?¿). Reiniciar. Y ahí estaba Windows…

Una experiencia horrorosa. Durante unas tres horas he pensado que tendría que volver a formatear para instalar Windows desde el principio y perderlo todo (aunque los archivos más importantes los tenía en un backup) y he llegado a admirar a Bill Gates (esto sólo ha sido durante la milésima de segundo inmediatamente posterior a ver que Windows iniciaba, por fin). Dejaré linux para cuando me sienta más valiente… pibit me ha dicho que todo esto me ha pasado porque tenía miedo.

¿Y por qué escribo todo esto? Pues porque me tranquiliza - y porque seguro que me sirve por si me pasa algo parecido la próxima vez… La cuestión es que ya tengo los tres discos de Red Hat 9 en la lista del eMule. Necesito comprobar si detectará mi tarjeta gráfica.

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