Parece ser que la opción shuffle del iPod se comporta a veces de maneras peculiares, según una noticia en el New York Times. También lo he leído en otra parte pero ahora no me acuerdo de dónde.

La verdad es que la aparición así de repente de según qué canción puede resultar cuando menos desconcertante. No es lo mismo hacer un shuffle con el viejo reproductor de cd (que tiene, tirando por lo alto, 20 canciones, todas más o menos parecidas - o por lo menos conocidas y sabiendo siempre a qué se expone una) que hacerlo con (casi) 20 GB de mp3.

Aunque muchas veces, más que peligroso, es aburrido. Pongo el shuffle cuando no sé (o no quiero pensar) qué es lo que me apetece escuchar, pero seguro que lo que salta no me apetece. La ley de Murphy…

Otras entradas relacionadas
Bodrios hay en todas partes, iPod Photo, Mad world, iPod Photo, Vinilos y CDs, En su punto, Spooks, Online radio stations, Unos cuantos links para pasar el tiempo..., iPod de cuarta generación, De cómo se aprenden las cosas