La adversidad es semejante a un vendaval. Y no me refiero sólo a que nos impida ir a lugares a los que de no ser por ella habríamos ido. También se lleva de nosotros todo salvo aquello que no se puede arrancar, de modo que cuando ha pasado nos vemos como realmente somos, y no como nos habría gustado ser.

Arthur Golden, Memorias de una geisha (p.529)
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