Sueñas con un mundo en el que tu yo no se disuelva.
Pensamiento: quizá la necesidad de oir historias es como la necesidad de tener relaciones sexuales; cuando quieres oir un cuento, sólo quieres oirlo, de forma pasiva, sentarte junto a la chimenea y escuchar. No quieres escribirlo tú.
Las narraciones (los cuentos) acaban tradicionalmente con un final claro (a diferencia de la vida); por eso nos gustan las películas y la literatura, por esa sensación de cierre, porque acaban.
Todo estaba muy tranquilo. He empezado a sentirme meditabundo. He sentido como si mi yo interior estuviera mucho más cerca de la superficie que de costumbre. Es una sensación agradable. Hace falta tranquilidad para sentirla.
He contemplado la pantalla llena de estas palabras y, al final, se han disuelto y han perdido su significado, como ocurre con las palabras cuando las repites una y otra vez, como ocurre con cualquier cosa cuando le quitas el contexto, como ocurre cuando entramos de golpe en el mundo de lo inmaterial utilizando los dispositivos más simples, como la multiplicación.
Karla se ha despedido del gato de su anterior casa geek, Lenteja, bautizado así por el tamaño de su cerebro. Los geeks suelen tener gatos, no perros. Creo que se debe a que (…) los gatos pueden apañárselas solos unos cuantos días y, a la vuelta, es probable que te recuerden. Son de bajo mantenimiento.
Ahora no tengo prácticamente ninguna posesión. No tener nada es liberador.
A veces pienso que mi inconsciente tiene días malos y me cuesta creer lo trivial que es lo que escribo en el archivo. Pero ¿no es eso lo que ocurre con el inconsciente… que almacena todas las cosas que aparentemente no percibes?
Creo que voy a escribir en mi diario más regularmente a partir de ahora. Karla me ha hecho pensar que de verdad habitamos un extraño rinconcito del tiempo y del espacio y que, por raro o extraño que sea este rinconcito, aquí es donde vivo, donde estoy.






